La tercera fecha de IndyCar vio al Team Penske lograr un fuerte 1-2 tras el papelón de exclusión de la primera cita del año. Scott McLaughlin (Team Penske) dominó casi a placer seguido de Will Power (Team Penske), luego de las sanciones por manipular el software del ‘push to pass’ en San Petersburgo.
Para el neozelandés ex Supercars de Australia, fue una carrera donde fue el más rápido en todos los momentos de la prueba, pero con diversas estrategias y los ingresos del auto de seguridad, hicieron que no sea lineal y las expectativas se mantuvieron hasta la parte final de la carrera, cuando su ritmo infernal le permitió hacer una última detención sin problemas para cargar un resto de combustible suficiente para seguir al mando. Power fue su escolta y el podio lo completó el novato Linus Lundqvist (Chip Ganassi Racing), en una fenomenal producción personal.
El argentino Agustín Canapino (Juncos Hollinger Racing) comenzó 20º, avanzó rápidamente hasta el puesto 14, pero tras una mala primera parada en boxes, debió esperar a pura estrategia para volver a pelear por terminar Top 10. A pesar de una segunda detención aún peor, porque al salir hizo un semitrompo, Canapino progresó en el clasificador y se guardó una última parte con gomas blandas, donde era un claro candidato a estar entre los diez mejores (incluso llegó a ser 4º antes de su tercera parada), pero en su última salida a pista, en un intento por superar a Christian Rasmussen (Ed Carpenter Racing), lo tocó y al retrasarlo hasta el puesto 22, el arrecifeño fue sancionado con reubicarse detrás del danés.
Sobre el final, entre algunas superaciones y otros incidentes, Agustín llegó 20º, volvió a sumar puntos pero se quedó con las ganas de más. Su compañero Romain Grosjean (Juncos Hollinger Racing) quedó 12º.
Con tres competencias disputadas, la tabla de posiciones está muy ajustada y tiene a Colton Herta (Andretti Autosport) al mando.